Los cambios tecnológicos
cambiaron nuestra vida cotidiana. El uso
de la tecnología en la escuela ha simplificado notablemente el trabajo de
alumnos y docentes.
Cuando recuerdo
mi paso por la escuela, no puedo dejar de esbozar una sonrisa y compartir
algunas vivencias, ¿cómo olvidar las horas de caligrafía? Hojas milimetradas,
tinta, lapicera con plumín, escribir en ángulo de 45º, letras: gótica y
redonda, justificar el texto y si no quedaba bien a comenzar de nuevo.
Presentar una
monografía o un informe requería, como en la actualidad, un trabajo de lectura
acompañado de fichas de trabajo, pero mecanografiarlo para su entrega también
era una odisea, no cometer errores ortográficos, no olvidarnos de los acentos o
darnos cuenta al final que un párrafo le daba más coherencia al texto cuando lo
ubicábamos en otro lugar, otra
alternativa era escribirlo de forma manuscrita y luego pasarlo.
Actualmente
gracias a la tecnología todo ese trabajo se ha simplificado, la posibilidad de
acceder on-line a bibliotecas virtuales, enciclopedias, utilización de hipervínculos,
insertar imágenes, sonidos. Utilizar correos para consultar al docente cuando
surgen dudas, entregar los trabajos en distintos dispositivos o subirlos a la
web. La realización de un trabajo grupal
también adquiere un significado diferente, es posible organizarlo con menos encuentros
presenciales, utilizando las herramientas de la web, interactuando con el grupo
virtualmente.
La aparición
de nuevas expresiones: googlear, navegar, chatear, virus y gusanos, hipertexto,
hipervínculo, corrector ortográfico, etc., cambios en la lectura y en el
pensamiento. La lectura ya no es lineal y aún en los “nativos
digitales” esto los lleva en muchas ocasiones a perderse en una maraña de datos
irrelevantes; son éstos los desafíos que ellos enfrentan y los docentes debemos
acompañarlos en esta nueva forma de aprendizaje si queremos formar a alumnos que puedan insertarse en la
comunidad.
La tecnología traspuso las puertas de la escuela,
pero creo que no debemos centrar la enseñanza basada únicamente en el uso de la
PC, el uso responsable y ético de la tecnología también debe fomentarse desde
el aula. No creo que los alumnos deban tener una dependencia total de la misma,
no creo que el antagonismo “analógico vs. digital”, sino en una complementariedad
entre ambos.

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