martes, 2 de octubre de 2012

“…De los alumnos que fuimos a los alumnos que tenemos…”


Los cambios tecnológicos cambiaron nuestra vida cotidiana.  El uso de la tecnología en la escuela ha simplificado notablemente el trabajo de alumnos y docentes.

Cuando recuerdo mi paso por la escuela, no puedo dejar de esbozar una sonrisa y compartir algunas vivencias, ¿cómo olvidar las horas de caligrafía? Hojas milimetradas, tinta, lapicera con plumín, escribir en ángulo de 45º, letras: gótica y redonda, justificar el texto y si no quedaba bien a comenzar de nuevo.


Presentar una monografía o un informe requería, como en la actualidad, un trabajo de lectura acompañado de fichas de trabajo, pero mecanografiarlo para su entrega también era una odisea, no cometer errores ortográficos, no olvidarnos de los acentos o darnos cuenta al final que un párrafo le daba más coherencia al texto cuando lo  ubicábamos en otro lugar, otra alternativa era escribirlo de forma manuscrita y luego pasarlo.

Actualmente gracias a la tecnología todo ese trabajo se ha simplificado, la posibilidad de acceder on-line a bibliotecas virtuales, enciclopedias, utilización de hipervínculos, insertar imágenes, sonidos. Utilizar  correos para consultar al docente cuando surgen dudas, entregar los trabajos en distintos dispositivos o subirlos a la web. La  realización de un trabajo grupal también adquiere un significado diferente, es posible organizarlo con menos encuentros presenciales, utilizando las herramientas de la web, interactuando con el grupo virtualmente.  

La aparición de nuevas expresiones: googlear, navegar, chatear, virus y gusanos, hipertexto, hipervínculo, corrector ortográfico, etc., cambios en la lectura y en el pensamiento. La   lectura ya no es lineal y aún en los “nativos digitales” esto los lleva en muchas ocasiones a perderse en una maraña de datos irrelevantes; son éstos los desafíos que ellos enfrentan y los docentes debemos acompañarlos en esta nueva forma de aprendizaje si queremos formar  a alumnos que puedan insertarse en la comunidad.

La  tecnología traspuso las puertas de la escuela, pero creo que no debemos centrar la enseñanza basada únicamente en el uso de la PC, el uso responsable y ético de la tecnología también debe fomentarse desde el aula. No creo que los alumnos deban tener una dependencia total de la misma, no creo que el antagonismo “analógico vs. digital”, sino en una complementariedad entre ambos.


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